viernes, 18 de octubre de 2013

OMAR IBN AL JATTAB

OMAR IBN AL JATTAB 



(Que Allah se complazca de él)
Dijo el Mensajero de Dios:
"Ciertamente, Dios ha puesto la verdad en la lengua y en el corazón de Omar”.



1. SU VIDA 

Su nombre era Omar Ibn Al Jattab Ibn Nafil lbn Abdul Uzza. Estaba emparentado con el Profeta de Dios a través de Ka'ab Ibn Lua. Pertenecía a la tribu de Quraish llamada Bani 'Ada.
Cuando Omar abrazó el Islam, el Enviado de Dios lo apodó: "Al Faruq" (quien distingue el bien del mal y la verdad de la mentira) y el día de la batalla de Badr lo llamó: Abu Hafs (padre del león).
Nació Omar Ibn Al Jattab trece años después del Profeta y vivió también trece años después de la muerte del Mensajero. Murió (como mártir) a los sesenta y tres años, tal la edad del Enviado y la de su Compañero Abu Bakr, siendo sepultado junto a ellos.
Desde pequeño le inculcaron la valentía, la pujanza y la audacia. Fue un hombre fuerte que jamás temió de nadie, tal como lo describieron:
“Si habla se hace escuchar, si camina lo hace rápidamente y sí golpea lastima."

Omar fue arrogante durante su incredulidad y hombre prominente en el Islam.

2. LA ISLAMIZACIÓN DE OMAR 

Conocía el Enviado de Dios la personalidad de Omar  y la magnitud de su fuerza, como también el prestigio y la influencia que gozaba Abu Yahl (Amru lbn Hisham). Por esto pidió a Dios, glorificado sea, que fortaleciera al Islam con quien más amara de estos dos hombres: Omar Ibn Al Jattab o Amru lbn Hisham. Y quiso Dios socorrer al Islam con el más amado para El:
Omar Ibn Al Jattab. 
En una ocasión, salió Ornar de su casa con su espada (siendo, hasta entonces, uno de los enemigos más acé­rrimos del Islam), en dirección a Dar Al Arqam -casa sobre la colina de Safa- en las inmediaciones de la Ka'aba- donde se encontraba el Enviado y un grupo de sus Compañeros, entre ellos: Hamza, Alí y Abu Bakr, recordando y adorando a su Señor en secreto, temerosos del daño que pudieran causarles los incrédulos. En su camino encontró a Na'im lbn Abdullah, quien, observando la furia en su rostro, se acercó temeroso y se produjo el siguiente diálogo: 

Na'im: -¿Hacia dónde te diriges, Omar?
Omar: -En busca de aquel renegado que dividió a los Quraishies e insultó a sus dioses. Lo mataré.
Na'im: -¡Qué mísera será la obra que realizarás, Omar!
Omar: -¿Acaso has renegado tú también? Si lo has hecho, juro por Al-lat y Al-Uzza (dos divinidades árabes pre-islámicas) que empezaré por ti.
Na'im: -Hazlo Omar, pero debes saber que tu hermana Fátima Bint Al Jattab y su esposo Sa'id lbn Zeid han abrazado el Islam, abandonando tu religión. 

Acrecentó esto aún más su furia y de inmediato cambió de dirección. Al llegar a casa de su hermana, ésta se encontraba con su esposo y con Jabbab lbn Al Arat. Tenía en sus manos un pliego con aleyas del Corán, que recitaban y estudiaban. Al advertir su presencia, Jabbab se ocultó, temeroso, mientras Fátima y su esposo lo recibían en la puerta, ocultando ella el pliego con las aleyas. 

Omar: -¿Qué es aquello que escuché?
Fátima: -Nada, sólo una íntima discusión.
Omar: -Escuché que habéis renegado de nuestra religión...
Sa'id: -¿Acaso no pensaste que la verdad puede estar fuera de tu religión? 

Sin dejarlo concluir, Omar se abalanzó sobre él, derribándole y sentándose sobre su pecho. Intentó su hermana acercarse para defender lo, recibiendo un golpe que hizo sangrar su rostro y sollozando gritó: 

¡Oh, enemigo de Dios! Me golpeas por mi fe en el Dios único; lo que no había hecho hasta ahora lo haré en este momento, atestiguo que no hay otra divinidad salvo Dios y atestiguo que Muhammad es Su Mensajero. 
Impresionaron intensamente estas palabras, llenas de luz y de fe, en el corazón de Omar. Cambió incluso con ella su tono de voz, liberando súbitamente a Sa'id de su incómoda posición y extendiendo su mano hacia su hermana le dijo:
-Acércame ese pliego para ver qué hay en él. 
Esta respondió:
-¡No! ¡No pueden tocar al Corán sino los purifica­dos! Higienízate y purifícate. 
Omar así lo hizo, regresó junto a su hermana y comenzó a leer el pliego que decía:
En el nombre de Dios, Clemente, Misericordioso. 
Ta, Ha 
No te hemos revelado el Corán para que te entristezca 
Sino como recuerdo para quien tiene temor de Dios 
Como revelación de quien ha creado la tierra y los altos cielos 
El Compasivo se ha instalado en el Trono 
Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra, entre ellos y bajo la tierra 
No es preciso que te expreses en voz alta, pues Él conoce lo secreto y aún lo más recóndito 
¡Dios! No hay más dios que Él. Posee los nombres más bellos. Sura 20: Aleyas 1 a 8 

Al concluir su lectura, tomó Omar el pliego y lo besó. Se incorporó y dijo:
-Cuánta belleza hay en estas palabras y cuán sublime es su mensaje... No es pertinente que, a quien correspondan estas aleyas, le sea asociado en su adoración... ¡Guiadme ante Muhammad! 

Al escuchar estas palabras, Jabbab Ibn Al Arat salió de su escondite y dirigiéndose a él, exclamó:
-Alégrate, Omar, pues el ruego del Enviado de Dios por ti, fue respondido. 
Esto ocurrió en el quinto año de la revelación.
Tomó Omar el camino hacia la colina de Safa donde se encontraba Dar Al Arqam y allí, frente al Enviado de Dios atestiguó:
-"No hay más divinidad que Dios y Muhammad es su Mensajero".  Omar, el enemigo acérrimo, se convirtió en Omar Al Faruq, ingresando a la religión del Islam. Los allí presentes exclamaron al unísono: Alahu Akbar (Dios es el más grande), hasta escucharse esta invocación en toda Makka.

3. EL CALIFATO DE OMAR

Abu Bakr, el día de Saqifa, en que asumió el califato, extendió su mano derecha a Omar diciéndole:
-¡Dame tu mano Omar para jurarte fidelidad. 
Omar: -A ti te juraremos fidelidad, pues eres mejor que yo. 
Abu Bakr respondió: -Tú eres más fuerte que yo. 
Omar contestó: -Por cierto que mi fortaleza es para ayudarte. 
Al contraer Abu Bakr la enfermedad que lo llevaría a la muerte, reunió a algunos de los Sahabas más importantes y les consultó sobre el posible nombramiento de Omar como Califa de los musulmanes. Todos aceptaron, razón que lo alegró enormemente.
Abu Bakr comprometió a Omar haciéndole firmar un pacto por el que asumiría el Califato luego de su muerte.
Así asumió Omar Ibn Al Jattab, sin desearlo. De no haber sido por su temor a Dios y a ser preguntado el Día del Juicio (por haberse rehusado a aceptar el Califato), Omar lo hubiese rechazado y huido de él.

4. INDICIOS ACERCA DE LA GRANDEZA DE OMAR 

Omar Ibn Al Jattab, el Emir de los creyentes, luego del Mensajero de Dios y de Abu Bakr, fue un personaje relevante por su conducta y personalidad.
Omar "Al Faruq" se educó bajo las enseñanzas del Profeta. Cuando creyó en Dios y en su Mensajero lo hizo con la fe de los sabios piadosos.
Era temido hasta por el más fuerte, mostraba firmeza, audacia y severidad. En una ocasión, al encontrarse frente a la muerte, pidió a su hijo:
-¡Oh, Abdullah! Retira mi cabeza de la almohada y apóyala sobre la tierra, quizás así Dios, El Altísimo, se digne mirarme y tenga compasión de mí. 
Y le encomendó:
-Dirígete a Aisha, madre de los creyentes, y preséntale los saludos en nombre de Omar, no menciones 'Al emir de los creyentes", pues a partir de hoy ya no lo soy. Dile que Omar Ibn Al Jattab pide su permiso para ser sepultado junto a sus dos Compañeros, el Profeta Muhammad y Abu Bakr. 
Transmitió Abdullah el pedido de su padre a Aisha.
Ella contestó:
-Había reservado este lugar para mí, pero hoy prefiero que Omar lo ocupe. 
Al regresar ante su padre, Abdullah manifestó lo dicho por Alsha:
-¡Oh, Emir de los creyentes!, será como tú lo deseas, ella otorga su permiso. 
Exclamó Omar:
-¡Glorificado sea Dios! No deseaba nada más que esto. 
Luego, indicó a su hijo que tras su muerte, volviera a asegurarse del consentimiento de Aisha.
Abdallah así lo hizo, y el Califa Omar Ibn Al Jattab  fue sepultado junto a aquellos dos. 

Al encontrarse con algún niño en las calles de Medina, tomando sus manos les pedía:
-Ruega a Dios por mí, pues tú todavía no tienes pecados. 
Decía esto, pues según la fe islámica, todos los niños nacen en estado de pureza (Fitra) y no tienen pecados heredados de sus antepasados.
Por todo esto Omar, quien se consideraba una persona con gran cantidad de faltas, debido a su responsabilidad por conducir la Nación islámica, pedía de los niños que rogasen a Dios por él.

5. NO POSEO MÁS QUE ESTA CAMISA... 

Se retrasó Omar Ibn Al Jattab un día viernes al sermón (jutba) que debía pronunciarse ante los fieles. Al llegar, lo hizo apresurado, vistiendo una capa con muchos remiendos, llevando debajo una túnica todavía húmeda. Al subir al mimbar, se disculpó ante los fieles diciendo:
-Me retuvo esta camisa, pues debí aguardar que se secara, ya que otra no poseo. 

6. OMAR CUIDA DE LOS HUÉSPEDES DE MEDINA Y SE CONMUEVE POR EL LLANTO DE UN NIÑO 

Arribaron a Medina comerciantes que acamparon en las inmediaciones de la ciudad. Sabiendo de su presencia, salieron Omar Ibn Al Jattab y Abdur Rahman Ibn Auf a recibirlos. Al llegar muy tarde, observaron a sus integrantes dormidos, por lo que escogieron un lugar para descansar.
Dijo Omar:
-Pasaremos el resto de la noche aquí, velando por nuestros huéspedes.
Al escuchar el llanto de un niño, Omar se dirigió presuroso, temiendo que su llanto despertase a los huéspedes. Al acercarse le dijo a su madre:
-Teme a Dios, y amamanta a tu niño. 
Regresó a su lugar, pero nuevamente el pequeño comenzó a llorar, retornó y dijo otra vez a su madre:
-Te dije que temas a Dios y amamantes a tu niño. 
Una vez más retornó a su sitio y, sin siquiera acomodarse, el llanto del niño volvió a estremecerlo. Se dirigió Omar entonces hacia la madre y le dijo:
-¡Ay de ti! No veo sino una pésima madre. ¿Qué tiene tu hijo? 
Dijo ella, sin saber que hablaba con el Califa:
-¡Oh, siervo de Dios! Me has ofendido. Yo trato de destetar a mi hijo, pero él se niega.
-¿Y por qué lo destetas? 

Ella contestó: -El Califa no subvenciona sino a niños destetados. (En aquella época los Califas asignaban una cantidad de alimentos en forma mensual o semanal a cada familia humilde, según el número de niños destetados que tuviesen. Estos bienes eran tomados del Tesoro Común de los musulmanes (Baitul Mal) originados por la contribución social -el zakat, y de donaciones voluntarias).
-¿Y cuál es su edad?
-Sólo tiene algunos meses.
-¡No lo hagas! clamó Omar. 

Relató Abdur Rahman Ibn Auf que Omar dirigió la oración del alba, no pudiendo, quienes orábamos detrás de él, entender qué recitaba debido a su llanto. Al culminar les dijo:
-¡Qué desgracia la mía! Cuántos niños musulmanes habrán muerto. 
Inmediatamente ordenó que se informase por las calles de Medina:
-"No destetéis a vuestros niños, pues subvencionaremos con los bienes del Tesoro Común a todo hijo de musulmán”. 
Y ordenó la misma proclama para todas las provincias de la Nación islámica.

7. EJEMPLO DEL RESPETO POR LA LIBRE EXPRESIÓN 

En una ocasión el Califa subió al mimbar para dirigirse a los musulmanes e informarles sobre un asunto de suma importancia. Comenzó su sermón (jutba) diciendo: -Alabado sea Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con Su Siervo y Mensajero. ¡Escuchad! Dios sea misericordioso con vosotros.
Uno de los musulmanes presentes interrumpió sus palabras diciendo:
¡Por Dios que no escucharemos nada de ti!
Entonces Omar preguntó: ¿Por qué no me escucharán?
Respondió el hombre:
-Porque te has otorgado privilegios por sobre nosotros en esta vida. Nos diste a cada uno una capa, y en cambio tú tomaste dos.
Mirando Omar a los musulmanes, dijo:
-¿Dónde se encuentra mi hijo Abdullah? Éste se puso de pie y respondió:
-¡Aquí estoy! Emir de los creyentes.
-¿Quién ha tomado la segunda capa?
-¡Yo! Oh, Emir de los creyentes.
Dirigiéndose Omar al hombre desconforme y a los musulmanes, les dijo:
-Saben ustedes que soy un hombre alto y de talla grande, sin embargo me ha tocado una capa corta, por lo que mi hijo Abdullah me ha dado la suya y con ella alargué la mía.
Entonces el hombre dijo:
-¡Alabado sea Dios, ahora te escuchamos, oh Emir de los creyentes! 


8. UN EJEMPLO DE LA VERDAD Y LA JUSTICIA

Cierta vez, Omar dijo a Al Abbas, tío del Profeta: -Escuché decir al Enviado de Dios, antes de su muerte, que deseaba ampliar la mezquita, y por cierto que tu casa está muy próxima a ella. Entréganos tu casa y con ella ampliaremos la mezquita; te daremos, a cambio, otra más amplia.
Al Abbas contestó: -No lo haré.
-Entonces la expropiaré -dijo Omar.
Al Abbas: -No tienes ese derecho, nombra a alguien que arbitre entre nosotros con la verdad.
-¿A quién eliges?
Respondió Al Abbas: -A Hudeifa Ibn Al Iamán (conocido sabio entre los Sahabas).
Se dirigieron hacia Hudeifa, y relataron la discrepancia que existía entre ambos. Luego de escuchar atentamente sus alegatos dijo:
-Escuché que el Profeta de Dios David (aleyhi salam) quiso ampliar la mezquita de Jerusalén (Baitul Maqdis), encontrando cerca de ella una casa que pertenecía a un huérfano. Al solicitársela, éste se negó, por lo que David (aleyhi salam) decidió tomarla por la fuerza, entonces Dios El Altísimo, le reveló: 
"Por cierto que la casa más distanciada de la injusticia, debe ser la casa de Dios"... 
David (aleyhi salam) devolvió la casa a su dueño.
Dirigió Al Abbas su mirada hacia Omar y dijo:
-¿Todavía quieres tomar mi casa por la fuerza?
Dijo Omar: -¡No!
Contestó Al Abbas: -Entonces, te daré mi casa para que amplíes la mezquita del Mensajero de Dios.

Con este ejemplo y con su actitud, quiso Al Abbas demostrar al Califa Omar sus límites como gobernante.

9. ¿DESDE CUÁNDO ESCLAVIZÁIS A LOS HOMBRES, SIENDO QUE SUS MADRES LOS TRAJERON LIBRES A ESTE MUNDO? 

Preguntó un joven egipcio a Omar:
-¡Oh, Emir de los creyentes! ¿Es éste un buen sitio para buscar tu amparo? 
De inmediato Omar lo interrogó acerca de su inquietud. Supo que Muhammad Ibn Amer Ibn Al As (hijo del libertador y gobernador de Egipto) después de haber perdido una competencia frente a él, al castigarlo le dijo:
-¡Toma! Pues soy el hijo del hombre más respetado.
Al oír esto, Omar ordenó a un emisario llamar a Amer Ibn Al As y a su hijo Muhammad.
Frente a ellos exclamó:
-¿Dónde está el joven egipcio?
-¡Estoy aquí! Emir de los creyentes. -respondió.
Dijo Omar: -Toma esta vara y golpea al hijo del hombre más respetado.
Golpeó el egipcio a Muhammad, hasta hacerlo sangrar.
Repitió Omar:
-Pégale al hijo del hombre más respetado. -Y agrego:
-Golpea también la cabeza calva de Amer, pues, ¡por Dios! te golpeó valiéndose de la autoridad de él. 

Contestó el joven:
-¡Por Dios! Emir de los creyentes, yo obtuve mi derecho, golpeé a quien me había golpeado.
Dijo Omar: Si le golpearas más, nadie te lo impediría, hasta que fueras tú el que dejara de hacerlo.
Dirigiéndose a Amer Ibn Al As, le dijo:
-¿Desde cuándo esclavizáis a los hombres, siendo que sus madres los trajeron libres a este mundo? 

10. LOS PECADOS DEL EJÉRCITO SON MÁS PELIGROSOS QUE VUESTROS ENEMIGOS 

Escribió Omar a su Compañero, Sa'ad Ibn Abi Uaqqas y a quienes se encontraban con él, formando parte del ejército que luchaba en Irak:
“Por cierto que ordeno a tus soldados y a ti, ser temerosos de Dios, por encima de cualquier situación, pues el temor a Dios es la mejor arma contra los enemigos y la estrategia más poderosa. Les ordeno el cuidado extremo de no cometer pecados, y de estar prevenidos de vuestros enemigos. Por cierto que los pecados del ejército son más peligrosos para vosotros que el enemigo (pues estos pecados los llevan a perder el favor y protección de Dios, Todopoderoso).
Ciertamente los musulmanes vencen, por la desobediencia a Dios que cometen sus enemigos. De no ser por esto no seríamos superiores a ellos, pues nuestras fuerzas son menores.
Y si nos igualamos en la desobediencia a Dios, ellos nos superan en número de combatientes y variedad de armamentos.
Si no vencemos por la ayuda y protección divina, no lograremos vencerlos con nuestro poderío.
Sabed que junto a vosotros se encuentran los ángeles12 de Dios que registran cuanto hagáis, tened vergüenza de ellos y no desobedezcáis a Dios, pues estáis en Su causa". 

Compartió con el Mensajero de Dios muchas batallas, como las de Badr, Uhud y Hunein. En Badr, tras una victoria contundente el Profeta le consultó qué hacer con los prisioneros. Omar contestó:
-Te han combatido y te han expulsado, debes deshacerte de ellos.  Contestó el Mensajero:
Tú eres como el Profeta Noé (aleyhi salam) quien dijo: 
"Señor mío, no dejes sobre la tierra rastros de los incrédulos. Si tú los dejas confundirán a tu pueblo y no engendrarán más que libertinos e incrédulos" Sura 71, aleya 26-27. 
Combatió Omar hombro con hombro en la batalla de Uhud junto al Mensajero, protegiéndolo en una ocasión con su cuerpo y escudo ante un ataque enemigo.
Estableció la “era de la Hégira” (considerado, este calendario, uno de los mayores acontecimientos islámicos, pues indica el comienzo de la emigración del Mensajero, Medina).
Fueron muchas las concordancias entre las revelaciones del Sagrado Corán y las inquietudes de Omar, por ejemplo: La prohibición de bebidas alcohólicas, la de los prisioneros de guerra, etc.

Que la misericordia de Allah sea con Omar.

12 Entre los pilares de la Fe, se encuentra la creencia en los ángeles, quienes fueron creados de luz, sin conocer los humanos su fisonomía real.
Ellos desempeñan la más variada gama de funciones para lo que fueron creados por el Todopoderoso, entre ellos el ángel de la muerte; el ángel Gabriel, que es el encargado de transmitir la revelación a los Profetas de Dios, y los dos ángeles escribas, que Dios destinó al ser humano (uno ubicado a su derecha, quien registra las buenas obras y otro a la izquierda para registrar sus pecados); a estos dos últimos hizo Omar alusión al dirigirse a los hombres de su ejército para que recordasen su presencia. 




Fuente: Los Califas Ejemplares -Al Julafa Ar Rashi­dun.

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